EL TOQUE DEL MAESTRO
Estropeado y arañado se veía,
Que estaba demasiado averiado, pensó el subastador
Que era perder el tiempo en el viejo violín,
Pero aún así, con una sonrisa desmayada lo mostró:
-¿Cuánto ofrecen, buena gente?- gritó
-¿Quién hará la primera oferta?
-¡Un dólar! ¡Un dólar! – entonces - ¡Dos! ¿Sólo dos?
-¡Dos dólares! ¿ Hay alguien que dé tres?
-¡Tres dólares…. A la una! ¡Tres dólares… a las dos!
-Que se va por tres… pero ¡No!
Un hombre canoso desde el fondo de la pieza avanzó,
Llegó adelante y en sus manos el arco tomó
Entonces, limpiando el polvo del viejo violín
Armonizó las desafinadas cuerdas
Y tocó una tierna, pura y dulce melodía
Que cual canto de un ángel se sentía.
La música cesó y el subastador dijo,
En voz baja y más bien para sí,
- ¿Cuanto daba you por este viejo violín?
- Y tomándolo junto con el arco lo levantó:
- ¡Cien dólares ! ¿ y quien da doscientos?
- ¡Doscientos! ¿ Y quien da trescientos?
- ¡Trescientos, a la una ! ¡Trescientos a las dos!
-¡Y se va y se fue!-- exclamó
Algunos lloraban y los demás aplaudían…
-No podemos sencillamente comprender—se decían
-¿Que cambió su valor?—Más pronto la respuesta llegó:
“El toque de la mano del Maestro”
Muchos hombres con su vida fuera de tono,
Estropeados y mostrando las cicatrices de sus pecados,
Se subastan baratamente a la multitud vulgar
A similitud del viejo violín
Siguen el viaje de la vida en un juego sin pensar…
-Se va a la una, se va a las dos
-Se va a las tres…y por poco se van..
Pero el Maestro viene y la multitud no entiende,
Nunca puede alto tan sublime comprender
El valor de un alma, y el cambio que en ella hace
El toque de la mano del Maestro